Escribiendo sobre el propósito del proyecto noté que sería importante aclarar un punto. Si no se definen bien las cosas, se puede llegar a discusiones totalmente inútiles. Definir las palabras y los conceptos que uno quiere usar ayuda para reducir la cantidad de discusiones inútiles. Y, hablando de definiciones, con ‘discusiones inútiles’ quiero decir a aquellas discusiones en las que uno se encuentra simplemente porque uno comprende una palabra de una manera y el otro lo entiende de otra manera. Quisiera que en este blog hagamos una discusión y una crítica constructiva sobre las doctrinas, no sobre palabritas. Por supuesto, habrán ocasiones donde la discusión sea sobre alguna palabra muy particular. Una de las grades discusiones en la historia de la iglesia fue en el s. IV durante la controversia arriana. Este será un punto que presentaré más adelante, pero puedo adelantar que toda la discusión fue sobre una “i”, homoousios vs homoiousios. Por lo tanto, cuando son discusiones sobre palabras importantes, las discusiones son bienvenidas. Espero que no hayan discusiones por palabritas. Sin embargo, sé que el trabajo de evitar las discusiones sobre palabras es responsabilidad del escritor. Haré mi mejor esfuerzo por no dejar lugar a dudas esas ‘palabritas’, pero si llego a notar que sería importante aclarar alguna definición, lo haré.
Así, en esta sección quiero aclarar primero la diferencia entre “simple” y “simplista”. Mencioné anteriormente que: “simplista quiere decir que, al tratar de simplificar un concepto, se ignoren partes esenciales y otras partes se generalicen demasiado. Mi esfuerzo es poder presentar las doctrinas y conceptos bíblicos de forma que sea fácil de entender (simple) para un cristiano laico”.[i] No quiero que se me etiquete de simplista. Pero existe una dificultad en querer explicar algo de forma sencilla sin llegar a ser simplista. Por esto, cualquier comentario que pueda contribuir a que mis explicaciones no sean simplistas son bienvenidos.
Creo que un ejemplo puede ayudar a explicar lo que quiero decir con “simple” y “simplista”. Digamos que alguien pregunta sobre las diferencias entre los motores de los automóviles. Una manera simple de explicar los diferentes tipos de motores en los automóviles actuales podría ser:
- Listar los tipos de motores:
- Combustión interna
- Gasolina
- Diesel
- Eléctricos
- Híbridos
- Autorecarga
- Enchufable
- Combustión interna
Por supuesto, habrá que desarrollar estos puntos. Para el propósito de este artículo, no se desarrollarán cada uno de estos puntos. Lo que quiero que se note es que en una explicación sencilla no hay necesidad de explicar, por ejemplo, todas las diferencias entre el ciclo Otto y el ciclo Diesel. Basta con mencionar que, por la diferencias fisicoquímicas de la gasolina y el Diesel, existen dos tipos de motores con sus ventajas y sus desventajas.
Una explicación simplista sería ignorar que existen dos tipos de motores de combustión interna. Esto caería en simplismo, y no en simple, porque al ir a una gasolinera, uno puede darse cuenta de que se ofrece dos tipos de combustibles: gasolina y Diesel. Quien tenga dudas sobre los tipos de motores en los automóviles podría preguntarse por qué se ofrecen dos tipos de combustibles. Y, peor aún, no sabiendo que son dos tipos de motores diferentes, podría pensar en que podría usar Diesel para su automóvil con motor a gasolina, o viceversa, lo que causaría sin lugar a dudas un problema serio: echar a perder el automóvil.
Mencioné que tal vez no se explicarían los ciclos Otto y Diesel al mencionar los motores de combustión interna. Tal vez en otro artículo explicaría el ciclo Otto y Diesel. Y aún en ese artículo, solamente las etapas en cada ciclo sin entrar a detalles físicos. El propósito es que una persona sin conocimientos académicos de mecánica pueda entender el funcionamiento y la diferencia entre los dos ciclos. Si alguien quiere detalles técnicos, habrá que revisar una bibliografía más adecuada para adquirir esos conocimientos.
Con todo esto quiero aclarar que mi intención no es cubrir todos las posibles discusiones que hayan sobre cada una de las doctrinas y conceptos teológicos que estaré presentando. Sin lugar a dudas hay un gran número de cuestiones que se discuten en los círculos académicos. Todos muy importantes para que podamos tener un mejor entendimiento sobre lo que la Escritura quiere decirnos. Las conclusiones sobre estas discusiones permearán a los miembros de las iglesias mediante los púlpitos, estudios bíblicos, y varios libros. Discutamos lo que haya necesidad de discutir. Pero para eso, debemos tener un grado de entendimiento. Mi propósito es poder ayudar a formar ese “cierto grado de entendimiento” teológico para que podamos entrar a las grandes discusiones. Cuando escriba un libro sobre teología sistemática, deberé seleccionar cuidadosamente lo que me parezca que son las discusiones más relevantes en cada una de las doctrinas. Por el momento, siendo este un blog y no un libro, me limitaré a las cuestiones fundamentales de las doctrinas cristianas.
Ahora, tal vez alguien pueda preguntarse: “Bueno ¿y no existe ya un libro así?” Yo respondería, puede ser. Depende del nivel de educación teológica (no necesariamente en un seminario, sino por interés propia o a través de sus iglesias locales), habrá quien haya leído alguna obra importante de teología sistemática. Algunos autores de libros de teología sistemática son Wayne Grudem, Millar Erickson, Louis Berkhof, Herman Bavink, John Frame, John MacArthur, entre otros.[ii] Quienes deseen leerlos, están bienvenidos a adquirir esos libros y leerlos. Sin embargo, creo que un blog como este puede ser de ayuda:
- Primero, para quienes no estén interesados en leer un libro como el de algún autor mencionado, o piense que no tienen el nivel todavía para leer un libro así.
- Segundo, para quienes todavía no se animen a hacer una inversión en un libro como el de los autores mencionados. Los libros de teología sistemática son caros. Una de las razones más lógicas: el número de páginas. Y no solamente es lo que le cuesta a la editorial imprimir un libro de esa magnitud, sino el tiempo que el autor tuvo que dedicarle para hacer toda la investigación y la redacción del libro.
- Tercero, aceptémoslo, el “hombre actual” es homo rectangulus, o “el hombre detrás del rectángulo”.[iii] El “hombre actual” pasa gran parte del día detrás de una pantalla, ya sea una computadora, un teléfono celular, o una tableta electrónica. Por lo tanto, tener una página como esta esta cómodo.
Una más. Y ¿qué tal Mero Cristianismo del famoso C. S. Lewis? Mero Cristianismo es un libro que recomiendo a cualquiera. Sin embargo, el señor Lewis no era un teólogo. Esto lo dice él mismo claramente en el prólogo de su libro. Su intención era animar a la gente de su época a acercarse a Dios, tanto a cristianos como no cristianos. Su libro se ha vuelto un ejemplo de apologética para el cristiano laico. La finalidad de Lewis no era escribir un libro de teología. Él le llama “mero” por tratar los conocimientos más fundamentales que cualquier cristiano debería tener, y ayuda a razonar el por qué las creencias cristianas son correctas. Lewis es un gran ejemplo de cómo explicar doctrinas de forma simple sin ser simplista. Sin embargo, al no ser un libro teológico per se, no discute sobre el vocabulario teológico, cuestiones históricas, ni referencias bíblicas. Mi intención es poder proporcionar un poco de historia de la iglesia, y presentar discusiones sobre algunos pasajes importantes para entender las doctrinas. Lean a Lewis. Y espero que también me lean a mí.
[i] Revisar mi artículo titulado “Propósito del Proyecto”.
[ii] La lsta de autores no se presenta en ningún tipo de orden, ni preferencia ni cronológica, sino simplemente como se me vinieron a la mente. También, los más conocedores estarán de acuerdo con la teología de algunos de los autores y en desacuerdo con otros. No he presentado una lista que pueda gustar a todos, sino que es simplemente una lista.
[iii] Este es un término que escuché de Kevin Vanhoozer, profesor de teología sistemática en TEDS