
Lo que quiero lograr a través de este proyecto es hacer una presentación de teología sistemática de una forma simple. Esto es porque muchas veces las personas se “asustan”, por decirlo de alguna manera, cuando escuchan el tema de “teología sistemática”. Mi deseo es que este blog pueda ser de ayuda para resolver dudas sobre doctrinas y conceptos bíblicos.
Sin embargo, el tratar de explicar la teología de forma simple tiene sus dificultades. Una dificultad es que, en lugar de ser simple, sea simplista. Simplista quiere decir que, al tratar de simplificar un concepto, se ignoren partes esenciales y otras partes se generalicen demasiado. Mi esfuerzo es poder presentar las doctrinas y conceptos bíblicos de forma que sea fácil de entender para un cristiano laico. Mi trabajo será no ser simplista al momento de explicar las doctrinas y los conceptos.
Ciertamente la teología es complicada. En la historia de la iglesia, muchos teólogos han tratado de hacer este trabajo de entregar una teología sistemática simple para que los miembros de sus iglesias puedan leerlo, fortalecer sus estudios bíblicos, y madurar espiritualmente. Sin embargo, por causa de las controversias y los malos entendidos, los teólogos han tenido que expandir sus explicaciones. Un ejemplo es el libro de Institución de la Religión Cristiana de Juan Calvino. Lo que Calvino pretendía que fuera un manual compacto con las principales doctrinas reformadas, se convirtió en una obra extensa. La primera edición constaba de 516 páginas,[1] mientras que la versión que tenemos ahora es más de cuatro veces extensa.[2] Por supuesto, la primera edición fue escrita en 1536, y la última fue escrita en 1560. Como se puede ver, Calvino tuvo que añadir más y más a su obra para que no fuera mal interpretado lo que él quería decir. Calvino es el ejemplo más claro. Por supuesto, no todos los teólogos reeditaron sus obras. Unos por falta de tiempo, otros porque lo que escribieron era básicamente el entendimiento teológico de su tiempo. Pero vendrían otros teólogos que explicarían lo que sus predecesores afirmaban, y corregirían errores o malas interpretaciones.
Por este arduo trabajo a lo largo de la historia de la iglesia es que tenemos un vocabulario vasto y muchas veces se podría decir complejo. Esto era necesario para poder ser claros y precisos con lo que se quería decir. Esto pasa en otras disciplinas. Para ser claros y precisos es necesario tener un vocabulario vasto y complejo. Es necesario definir bien los conceptos para que no haya lugar a dudas de lo que uno está hablando. Por ejemplo, yo estudié ingeniería en la licenciatura. El medidor de la rapidez de un vehículo se le conoce comúnmente velocímetro. Estrictamente hablando, esto está mal. Estudiando física uno aprende que la velocidad es un vector. Esto quiere decir que tiene una dirección y una magnitud. La magnitud del vector de velocidad se le llama rapidez. Comúnmente cuando uno pregunta: “¿A qué velocidad va ese carro?” está preguntado por la rapidez del automóvil. En un ambiente cotidiano se entiende y es aceptado como correcto. Sin embargo, en un ambiente académico sería incorrecto. Cuando uno pregunta por la velocidad de un objeto (ejemp.: un carro), se debe de responder con la dirección (generalmente en radianes) y la magnitud (rapidez en m/s o su conversión equivalente). La teología tiene cuestiones similares. Se debe definir claramente cada uno de los conceptos para que no haya lugar a dudas sobre lo que se quiere decir. Podemos ver esto en el uso de ousia y hipóstasis. Lo que normalmente era usado como sinónimos, los padres de la iglesia del cuarto siglo lo usaron para explicar conceptos. Y no es que se hayan inventado el significado de las palabras, sino que al haber dos palabras, comenzaron a usar una para hablar de un concepto particular y la otra palabra cuando hablaban de otro concepto. Así, cuando se habla de que el Trinidad tiene una misma esencia, se utilizó ousia; mientras que para hablar de las personas de la Trinidad se usó hypostasis. El uso más claro se puede encontrar en el Credo de Nicea/Constantinopla donde dice que el Hijo es de la misma esencia (homoousius) y es conformado por la unión de dos personas (unión hipostática).
Entonces, si la teología es complicada ¿por qué quiero que un cristiano laico pueda entenderlo? Es mi sentir (al igual que muchos académicos) que es importante que, como cristianos, tengamos un entendimiento correcto de la palabra de Dios. No es suficiente con leer la Biblia todos los días. Hay ateos que la leen, y posiblemente la leen más que muchos cristianos. Sin embargo, el sólo leer la Biblia no hace que la persona conozca a Dios. Pablo oró por los efesios: “no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones, pidiendo que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él. Mi oración es que los ojos de vuestro entendimiento sean iluminados” (Ef 1:16-18). Pablo ora porque los santos en Éfeso tengan “espíritu de sabiduría y de revelación”. Por lo tanto, lo primero que nosotros debemos pedir es que Dios nos permita al Espíritu Santo para que tengamos sabiduría y revelación para entender la Escritura. Por otro lado, no debemos estudiar la teología solos. Más adelante explicaré el principio de sola Scriptura, pero lo que voy a adelantar es que los reformadores no quisieron decir que que leamos solamente la Biblia. Lo que querían decir es que la autoridad final es la palabra. Así, necesitamos de participar en los estudios bíblicos en nuestras iglesias correspondientes, escuchar los sermones de nuestros pastores, leer muchos libros, y, por qué no, apoyarnos en blogs útiles.
Quiero que este espacio sea de ayuda para que usted, que no tuvo la oportunidad de estudiar en un seminario teológico, pueda familiarizarse con las doctrinas y conceptos principales de teología. Así, espero que se le facilite poder leer a otros autores y participar activamente en los estudios bíblicos de sus iglesias. Espero que así usted y yo podamos crecer y madurar espiritualmente conociendo a nuestro Dios más profundamente.
[1] González, Justo L. The Story of Christianity: The Reformation to the Present Day. Vol. 2 of The Story of Christianity. New York, NY: HarperCollins, 2014
[2] The Editors of Encyclopaedia Britannica. “Institutes of the Christian Religion.” Encyclopaedia Britannica.